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A cada plato su pan

21 enero, 2014   |   por Arrocería Balear   |   BLOG  |  Sin comentarios

Hoy hablamos del pan, este precioso alimento que acompaña nuestra alimentación y es ingrediente fundamental en la Dieta Mediterránea.

Sus orígenes resalen al período Neolítico de la Edad de Piedra, algunos autores imaginan que el descubrimiento sucedió cuando un antepasado, mezclando granos triturados y agua para conseguir una pasta semilíquida y olvidó el compuesto cerca del fuego o al sol se encontró con una especie de torta seca y aplastada, el primer pan había tomado forma.

A cada plato su pan

Desde ese rudimentario pan hasta nuestros días, la evolución nos ha llevado pasando a través de etapas y civilizaciones a tener más de 315 variedades de pan.

El pan es una fuente importante de hidratos de carbono, así como de vitaminas, especialmente las del grupo B, minerales como el selenio, fósforo, magnesio, calcio y potasio. Constituye una fuente de proteínas y de fibra. El pan blanco tiene un contenido en fibra dietética de unos 3,5 g de fibra / 100 g, mientas que el integral aporta unos 7,5 g / 100 g.

A continuación siguen algunos consejos para conocer cuál es el pan más adecuado para consumir en cada plato.

Para iniciar el día con energía es importante tomar un buen desayuno a base de pan, para este momento, el de molde, el payés o la hogaza en rebanadas es el adecuado. Se puede combinar con aceite de oliva pero si se prefiere con mermelada, un pan de maíz sería el adecuado.

Para los aperitivos elegiremos colines, picos o tostas de aceite, y si el tentempié está compuesto por jamón o embutidos, se propone el pan de hogaza, los picos, las regañás o el tipo viena. El pan de cebolla o la torta de aceite se combinan con quesos curados y tomate, por el contrario, si el queso fuese de cabra con el pan que mejor armoniza es con el de pasas y nueces. La tarrina de foie la acompañaremos con pan de cereales y un plato de ahumados lo complementaremos con pan de fibra, semillas o chapata.

Para los platos principales, tenemos panes diferentes según sean de carne o de pescado. Por ejemplo, para un pulpo con patatas lo ideal sería comerlo con un pan de pimentón u hogaza gallega, aunque para cualquier tipo de pescado podemos tomar pan con aceite o molletes. Para las carnes elegiremos la bola gallega, el pan candeal o de escanda, y si tenemos cordero u otro tipo de asado se aconseja acompañarlos con una hogaza castellana o pan candeal.

Para las verduras se sugiere consumirlas con baguette o mollete y el pan candeal o payés para los arroces. El pan integral o las moñas gallegas son ideales para potajes y cocidos.

A cada plato su pan, estas son las recomendaciones que nos propone la Campaña Pan Cada Día organizada por la Industria del Pan, a través de la Asociación de Panadería, Bollería y Pastelería (Asemac).

El sofrito, la piedra angular de la cocina española

13 enero, 2014   |   por Arrocería Balear   |   BLOG  |  Sin comentarios

El sofrito es sin duda alguna el principal protagonista en la mayoría de los platos que integran el maravilloso mosaico de la gastronomía española.

La cebolla, el ajo, y la manteca de cerdo fueron los ingredientes principales en la antigüedad, luego en el año 1540 llega de América el tomate, el cual entra directamente a formar parte de las cocinas mediterráneas.

El sofrito, la piedra angular de la cocina española

El sofrito es la base de la estructura de muchísimos platos, aun siendo fundamental, generalmente queda escondido. Como en todas las recetas tradicionales su preparación varia a según de la tradición de la región donde se prepara, a veces se usa ajo y otras no, en algunas variantes se le añaden otros ingredientes como el pimentón o el pimiento, y su función principal es la de crear una base de sabor para el plato que se va a cocinar.

No estamos hablando de una salsa de tomate, el sofrito no es una salsa, cuando está bien preparado queda como una confitura. El diccionario de la RAE lo define como: “Condimento que se añade a un guiso, compuesto por diversos ingredientes fritos en aceite, especialmente cebolla o ajo, entre otros”.

Las instrucciones elementales para preparar un sofrito son las siguientes:

  • En una sartén poner una cucharada de manteca de cerdo o dos de aceite de oliva, luego añadir la cebolla picada bien fina y una pizca de sal.
  • Cuando la cebolla empieza a dorarse agregar el ajo picado finamente y dejarlo cocinar sin que se queme, luego añadir el tomate maduro y picado, también se puede rallar, todo depende de la textura que se quiera obtener.
  • Cocinar a fuego lento hasta obtener la textura de una confitura, si durante la cocción se seca se puede añadir alguna cucharada de agua.

A éstas instrucciones que seguramente conocemos todos, les vamos a añadir algunas observaciones que hay que tener en cuenta:

La cebolla
No se debe rallar, ya que suelta mucha agua y la pasta resultante se quemaría fácilmente, más bien hay que picarla finamente con cuchillo y dejándola en trozos, no debe quedar triturada.
Poner sal a la cebolla ayuda a sacar el agua y evita que se queme al iniciar la cocción.

El tomate
El tomate puedes rallarse, o también picarse, se recomienda quitar piel y semillas, ya que éstas últimas aumentan la acidez del tomate.
Los tomates recomendados para un buen sofrito con los de rama o de pera, carnosos.
En caso de que se utilice tomate en lata será necesario añadir azúcar al sofrito para eliminar la acidez de la conserva.

El ajo
Se añade bien picado a cuchillo cuando la cebolla está dorada y un poco antes de añadir el tomate, hay que tener cuidado porque se quema con facilidad y daría un gusto amargo.

Como hemos dicho antes, existen muchas variantes, hay sofrito de sólo ajo y tomate, empleado algunas veces para platos de pescado, hay sofrito sólo de cebolla y tomate, sólo tomate, y también sofritos con perejil, pimiento, pimentón, etc.

En Italia, el sofrito es la base de las salsas para la pasta y del risotto en sus múltiples expresiones.

Investigadores de la Universidad de Barcelona (UB) y el Centro de Investigación Biomédica en Red – Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (CIBERobn) del Instituto de Salud Carlos III, en colaboración con el Hospital Clínic de Barcelona, han identificado por primera vez los polifenoles y carotenoides –sustancias antioxidantes beneficiosas para la salud– que lleva el sofrito, mediante una técnica de espectrometría de masas de alta resolución.
Los resultados se publican en la revista  Food Chemistry  y revelan la presencia de al menos 40 tipos de polifenoles. «Estos compuestos que producen las plantas y tomamos en la dieta se asocian con una disminución de la enfermedad cardiovascular», destaca Rosa María Lamuela, investigadora de la UB y responsable del trabajo.

Anteriormente en este blog hemos hablado de la Dieta Mediterránea y sus beneficios, hoy os hemos presentado uno de sus elementos que formando parte de nuestra gastronomía ayuda a mantenernos sanos.

Y para terminar, dado que el sofrito forma parte de nuestros fantásticos arroces os invitamos a ver nuestra carta de arroces para elegir el que más os apetezca y luego a visitarnos para degustarlo en un buen ambiente.

Las Fiestas y el Colesterol

9 enero, 2014   |   por Arrocería Balear   |   BLOG  |  Sin comentarios

Hoy hablamos de las fiestas y el colesterol,  después de los excesos alimenticios y abandono de los hábitos saludables,  los niveles de colesterol podrían haber aumentado hasta en un 10%, así lo señala la Fundación Española del Corazón (FEC).

Las Fiestas y el Colesterol

Un alto nivel de colesterol significa un factor de riesgo en el desarrollo de enfermedades cardiovasculares, actualmente uno de cada dos adultos españoles está por encima de los niveles recomendados.

Según el Dr. Leandro Plaza, presidente de la FEC, “Durante las Fiestas cambiamos radicalmente nuestra dieta y aumentamos la ingesta de alimentos con un contenido elevado en grasas saturadas como pueden ser las carnes rojas, los embutidos o algunos dulces y postres”.

Los expertos recuerdan que después de los excesos es muy importante mantener los niveles totales de colesterol por debajo de 200 ml/dl para evitar el riesgo de una enfermedad cardiovascular.

Para reducir el colesterol es necesaria una alimentación variada y equilibrada que incluya un mayor aporte de fibra – a través de frutas, verduras y cereales integrales -, pescado y carnes magras, productos lácteos en sus variantes desnatadas, enriquecidos con esteroles vegetales, frutos secos y aceite de oliva.

A continuación sigue una lista de los alimentos que ayudan a combatir el colesterol:

Aceite de oliva
El aceite de oliva contiene principalmente ácidos grasos monoinsaturados, un tipo de grasa cardiosaludable que ayuda a disminuir el colesterol.

Vitamina C
La vitamina C esta presente en cítricos, fresas, kiwi, melón, tomate, pimiento, col y coliflor, es antioxidante, combate los radicales libres y funciona como protector en las enfermedades cardiovasculares.

Lácteos enriquecidos con esteroles vegetales
La eficacia de este tipo de productos en la reducción del colesterol ha sido ratificada por las autoridades sanitarias europeas e internacionales. Permiten reducir entre un 7 y un 10 por ciento los niveles de colesterol LDL en sangre en un plazo de tres semanas.

Nueces y frutos secos
Son alimentos ricos en fibras, vitaminas, minerales y antioxidantes, que ayudan a prevenir numerosas enfermedades y a reducir del colesterol.

Pescado azul
El atún, bonito, boquerón, caballa, jurel, palometa, salmón, sardina, etc. contienen un tipo de grasa cardiosaludable, los ácidos grasos omega 3, y ayudan a bajar los niveles de colesterol en la sangre.

Además de tener cuidado en la dieta, también es importante realizar actividad física de manera regular —caminar entre 30 y 40 minutos diarios —, mantener una correcta hidratación y un buen descanso.

Ya se acabaron las Fiestas, ahora acabemos con el colesterol para estar en perfecta forma y enfrentar este año con fuerza y vitalidad.

La Pirámide de la Dieta Mediterránea

8 enero, 2014   |   por Arrocería Balear   |   BLOG  |  Sin comentarios

La Pirámide de la Dieta Mediterránea se ha actualizado adaptándose el estilo de vida actual. A través de una iniciativa de la Fundación Dieta Mediterránea en colaboración con entidades internacionales, un grupo de expertos en distintas disciplinas que van desde la nutrición a la antropología, uniendo sociología y agricultura, se ha establecido un nuevo esquema para enriquecer la representación gráfica incorporando algunos elementos cualitativos.

La Pirámide de la Dieta Mediterránea

La  nueva pirámide de la Dieta Mediterránea sigue el modelo de la anterior, en la base están situados los elementos que deben sustentar la dieta y gráficamente más estrechos sitúa en los estratos superiores los elementos que se deben consumir con moderación.

Se incorporan al nuevo criterio indicaciones culturales y sociales profundamente ligados al estilo de vida mediterráneo, partiendo de un concepto de la dieta en amplio sentido.

No es primordial darle prioridad a un determinado tipo de alimento, sino la manera de seleccionarlo, cocinarlo y consumirlo. A esta información se le añade la composición y el número de raciones consumidas en las comidas principales.

Los beneficios de la Dieta Mediterránea relacionados con la salud y su importancia en la prevención de enfermedades crónicas es algo que actualmente posee una evidencia científica.

Es importante resaltar que una dieta saludable depende de la proporción empleada en los elementos de cada grupo y la frecuencia de consumo. El modelo de la pirámide es una guía para la alimentación de las personas adultas y sanas, eventualmente debe ser adaptado a las necesidades relacionadas con los niños, mujeres embarazadas y personas con condiciones especiales de salud.

La pirámide de la Dieta Mediterránea coloca en su base alimentos de origen vegetal, los cuales proporcionan nutrientes muy importantes que contribuyen a conseguir una dieta equilibrada. En general deberían consumirse con mayor frecuencia y proporción que los alimentos situados en los niveles centrales y en el vértice. Estos últimos deberían consumirse en cantidades moderadas o reservarlos para ocasiones excepcionales.

En la pirámide se establecen pautas alimentarias de cumplimiento diario, semanal y ocasional, con el objetivo de lograr una dieta saludable y equilibrada.

Tres elementos básicos son imprescindibles en las comidas principales:

Cereales: Una o dos raciones en cada comida, en forma de pan, pasta, y arroz. Deben ser preferentemente integrales ya que algunos nutrientes se pueden perder en el procesado.
Verduras: Deberían estar presentes tanto en la comida como en la cena, aproximadamente dos raciones en cada ingesta. Por lo menos una de ellas debería ser cruda.

Frutas: Una o dos raciones por comida. Deberían ser nuestro postre habitual.

Es importante mantener un buen equilibrio de agua en el cuerpo, aunque las necesidades son distintas según la edad de las personas, la actividad física que se desarrolla, estado anímico y el clima. Se recomienda en general una ingesta diaria entre 1,5 y 2 litros de agua. El aporte de líquido se puede alternar con infusiones de hierbas moderando el azúcar y con caldos bajos en grasa y sal.

A continuación se resumen algunos consejos sobre los varios elementos de la pirámide de la Dieta Mediterránea:

Productos lácteos: Moderación (en torno a dos raciones diarias); contribuyen a fortalecer los huesos, pero pueden ser una importante fuente de grasas saturadas.

El aceite de oliva: Situado en el centro de la pirámide, debería ser la principal fuente de grasa por su calidad nutricional. Se debe utilizar para aderezar y cocinar (una cucharada) ya que su composición única le da una alta resistencia a las temperaturas de cocción.

Las especias, las hierbas, las cebollas y el ajo son una buena manera de introducir una variedad de aromas y sabores a los platos y una buena estrategia para reducir el uso de la sal. Las aceitunas, los frutos secos y las semillas son una buena fuente de grasas saludables, proteínas, vitaminas, minerales y fibra. Un puñado de aceitunas, frutos secos y o semillas pueden ser un excelente aperitivo.

Se recomienda un consumo moderado de vino u otras bebidas fermentadas.

El pescado (dos o más raciones), la carne magra (dos raciones) y el huevo (2-4 raciones) son fuentes de proteína de alta calidad de origen animal. El pescado y el marisco son, además, fuentes de grasas saludables.

El consumo de carne roja (menos de dos raciones, preferentemente cortes magros) y de carne procesada (menos de una ración) debe ser reducido tanto en cantidad como en frecuencia.

Las legumbres combinadas con los cereales son una buena fuente de proteínas de origen vegetal. Las patatas se incluyen en este grupo y frecuencia de consumo por su presencia en las recetas tradicionales de carnes y pescados (unas tres raciones a la semana, preferiblemente frescas).

En el vértice de la pirámide de la Dieta Mediterránea encontramos los dulces. El azúcar, los caramelos, los pasteles, la bollería, los zumos de fruta azucarados y los refrescos azucarados se deberían consumir en pequeñas cantidades y sólo de vez en cuando.

La adopción de las anteriores sugerencias es necesaria para obtener los beneficios de la Dieta Mediterránea.

A continuación se sintetizan los varios conceptos clave de la pirámide:

Moderación: El tamaño de las raciones debería basarse en la frugalidad. El estilo de vida sedentario que caracteriza las sociedades urbanas actuales impone unas bajas necesidades energéticas.
La Cocina: Se debe dedicar tiempo a la preparación de los alimentos para hacer de ella una actividad relajada y divertida que se puede realizar en familia, con amigos o con la pareja.
Socialización: Más allá del aspecto nutricional, la convivencia potencia el valor social y cultural de la comida. El hecho de cocinar y de sentarse alrededor de la mesa en compañía de la familia y de las amistades proporciona un sentido de comunidad.
Estacionalidad: Los alimentos de temporada, frescos y mínimamente procesados, contienen más nutrientes y sustancias protectoras. Siempre que sea posible, se debe dar prioridad a los productos tradicionales, locales, respetuosos con el medio ambiente y la biodiversidad.
Actividad: La práctica regular de la actividad física moderada (un mínimo de 30 minutos a lo largo del día) proporciona grandes beneficios para la salud, como regular el gasto energético y mantener un peso corporal saludable. Caminar, subir y bajar escaleras y realizar tareas del hogar son una forma sencilla y accesible de ejercicio físico. Siempre que sea posible, se recomiendan las actividades al aire libre y en compañía, para potenciar el atractivo del ejercicio físico y reforzar los vínculos con la comunidad.
Descanso: Descansar adecuadamente forma parte de un estilo de vida saludable y equilibrado.

Con éste artículo sobre pirámide de la Dieta Mediterránea se concluye la ilustración de la Dieta Mediterránea, un tema interesante para todos y que nos ayuda a mantenernos en forma, no olvidéis que en Arrocería Balear cuidamos vuestra dieta con materias primas de mercado y cocina fundamentalmente basada en la Dieta Mediterránea, queremos que nuestros clientes sean sanos, si no se preocupan ellos, nosotros lo hacemos.

[Fuente: Fundación Dieta Mediterránea]

La Dieta Mediterránea

7 enero, 2014   |   por Arrocería Balear   |   BLOG  |  Sin comentarios

La etimología de la palabra “dieta” proviene del latín “diaeta”, que a su vez deriva del griego δίαιτα (díaita), que significa “régimen de vida”.  La Dieta Mediterránea no es simplemente un patrón alimentario, es más bien un estilo de vida.

La combinación de los productos de la agricultura local, las formas de cocinar y sus recetas, las celebraciones y tradiciones, así como la práctica de ejercicio físico moderado constituyen un estilo de vida que la ciencia moderna nos invita a adoptar para el beneficio de nuestra salud, creando un excelente modelo de vida saludable.

La Dieta Mediterránea

La Dieta Mediterránea tiene como características principales un alto consumo de productos vegetales (frutas, verduras, legumbres, frutos secos), pan y otros cereales (siendo el trigo el alimento base), el aceite de oliva como grasa principal, el vinagre y el consumo regular de vino en cantidades moderadas.

Las primeras referencias científicas de la Dieta Mediterránea aparecen en el año 1948, cuando Leland G. Allbaugh  estudió el modo de vida de los habitantes de la isla de Creta y, entre otros aspectos, comparó su alimentación con la de Grecia y EE UU.

Tras la Segunda Guerra Mundial, el fisiólogo norteamericano Ancel Keys, encabezó un estudio sobre las enfermedades coronarias, el colesterol de la sangre y el estilo de vida de siete países (Italia, Yugoslavia, Grecia, Países Bajos, Finlandia, EE UU y Japón). Durante el estudio, Key y sus colaboradores apreciaron que la incidencia de las enfermedades coronarias era menor en las zonas rurales del sur de Europa y en Japón. Esto le llevó a imaginar que había un factor protector en el estilo de vida, que etiquetaron como “manera mediterránea” (mediterranean way), posteriormente se asimiló el concepto de “estilo mediterráneo” con el de “dieta mediterránea“.

En el 2010 la Dieta Mediterránea fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.

En la cuenca del Mediterráneo, los alimentos no son simplemente nutrientes, sirven para convocar la convivencia entre las personas, como cita Plutarco en su obra Vidas Paralelas: “Los hombres se invitan no para comer y beber, sino para comer y beber juntos”.

Cuando hablamos de los ingredientes de la Dieta Mediterránea, como la trilogía del trigo, vid y olivo, las legumbres, verduras, frutas, pescado, quesos, frutos secos y el vino, se le debe añadir un ingrediente esencial y quizás básico: la sociabilidad.

La importancia de la Dieta Mediterránea en nuestra salud no se refiere simplemente al hecho de una dieta equilibrada con un aporte de macronutrientes adecuado, bajo contenido en ácidos grasos saturados, alto contenido de monoinsaturados, carbohidratos y fibra, hay que resaltar su riqueza en sustancias antioxidantes que provienen de los alimentos que forman parte de esta dieta.

Para terminar os contremos que el nombre de vuestro restaurante, Arrocería Balear, nació precisamente inspirado en la Dieta Mediterránea y sus innumerables beneficios.

Sello Omega 3 para productos pesqueros

14 diciembre, 2013   |   por Arrocería Balear   |   BLOG  |  Sin comentarios

El próximo martes 17 de Diciembre 2013, el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente presentará al sector de la distribución y las organizaciones de consumidores el nuevo sello Omega 3 Natural para los productos pesqueros.

Sello Omega 3 para productos pesqueros

El sello ha sido creado para proporcionar al sector pesquero un factor de diferenciación que englobe a todos los productos de la pesca y de la acuicultura, en este enlace se encuentra información oficial acerca del sello y su utilizo.

Dos categorías para la identificación, “Alto contenido de ácidos grasos Omega 3 natural” y “Fuente de ácidos grasos Omega 3 natural”, que determinan la cantidad presente de este ácido graso en los productos pesqueros, el objetivo es orientar la decisión de compra del consumidor y facilitar el desarrollo de campañas de promoción dentro del sector pesquero.

Sello Omega 3 para productos pesqueros

Los Omega 3 son ácidos grasos poliinsaturados muy beneficiosos para el organismo. Uno de los más importantes es el ácido alfa-linolénico (ALA), que no puede ser sintetizado por nuestro cuerpo por lo que es necesario ingerirlo en la dieta.

Los pescados y mariscos contienen un alto contenido en Omega 3 de forma natural — sobre todo el pescado azul — y es muy importante incluirlos en nuestra dieta.
Investigaciones científicas han demostrado que el consumo de Omega 3 en grandes cantidades es beneficioso contra enfermedades cardiovasculares, favorece el funcionamiento cerebral e incluso puede disminuir los efectos de la depresión.

En el mercado nacional, el consumo medio anual de pescado por persona se sitúa en 37 kilogramos, uno de los más altos del mundo.

Dado que es importante consumir Omega3 os proponemos nuestra carta de mariscos y pescados para que os vayan entrando ganas.

Larga vida a la cerveza

10 diciembre, 2013   |   por Arrocería Balear   |   BLOG  |  Sin comentarios

La tan temida o criticada “barriga cervecera” resulta ser un mito según la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO) y el Centro de Información Cerveza y Salud (CICS).

Los estudios realizados determinan que la cerveza no engorda, sino que su consumo en forma moderada potencia las dietas de adelgazamiento y sus antioxidantes son beneficiosos para nuestro organismo.

Larga vida a la cerveza

La cerveza, al ser asimilada fácilmente por el organismo promueve la secreción de jugos gástricos, estimula el apetito y facilita la digestión.

Uno de los más importantes beneficios de la cerveza es que disminuye entre un 40 y un 60% el riesgo de padecer lesiones coronarias. Esto es debido a que aumenta la concentración del colesterol bueno (HDL) mientras no crece la concentración del colesterol malo (LDL). El beneficio cardiovascular procede también de los polifenoles, unos antioxidantes naturales que también están presentes en el vino.

Las bebidas fermentadas como la cerveza y el vino conservan propiedades y elementos propios del fruto del que proceden. La cebada, en este caso, tiene la propiedad de prevenir enfermedades cardiovasculares, aporta vitaminas B (B1, B6 y B12), contiene silicio, elemento que previene la descalcificación ósea, y al ser pobre en sodio es recomendable para pacientes hipertensos.

La cerveza tiene muy bajo contenido en sodio, por lo que se puede incluir en dietas bajas en sal. Además, el consumo moderado de cerveza ocasiona un desplazamiento de los electrolitos (magnesio, potasio, sodio y calcio) en la sangre y la orina. En este modo, con el incremento de la cantidad de orina expulsada, se produce un aumento en la pérdida de sodio, mientras que el potasio y el magnesio no son afectados. Esta característica diurética previene la formación de cálculos y piedras en las vías urinarias.

Larga vida a la cerveza

No hay ningún estudio que demuestre que el consumo de cerveza está estrechamente relacionado con la obesidad. Los hábitos de alimentación y el estilo de vida acompañado de un alto consumo de cerveza es lo que ha formado la creencia de que la corpulencia sea atribuible a la cerveza.

El alcohol tiene un efecto represivo sobre el metabolismo de las grasas, reduciendo la proporción de éstas.

Un litro de cerveza equivale a entre 400 y 500 kilocalorías, la misma cantidad contenida en un zumo de naranja. Por lo tanto, la cerveza no sólo no engorda, sino que contiene un 0% de materia grasa.

Según el Centro de Información Cerveza y Salud, se considera que una persona adulta bien alimentada puede consumir 0,7 gramos de alcohol por kilo de peso corporal diariamente. Teniendo en cuenta que el contenido de una caña de cerveza (20 o 25 cl.) es de 10 gramos de alcohol, una persona que pesa 70 kilos podría hacer hasta cinco consumiciones diarias en varias tomas.

Bien, ahora que hemos aclarado el dilema de la “barriga cervecera” os esperamos en Arrocería Balear para gozarnos unas deliciosas tapas acompañadas de una buena cerveza.

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